Lo que sentí ayer no tiene explicación. Me dolió desde el cuero cabelludo hasta la punta de los pies. Me partió al medio y esta vez si que no exagero.
No hice más que cerrar la puerta del departamento y ponerme a llorar en el pasillo, desconsoladamente, con los ojos inyectados en sangre, con la piel helada, con las manos temblorosas. Llorar, descargar toda la tensión que me está o me estaba(no se bien todavía) produciendo algo que hasta no hace mucho tiempo era lo que esperaba toda la semana que llegue. Y ¿ahora?, ahora no quiero ir. No se cuando algo que me hacia tanto bien se transformó en algo que me hace sufrir y llorar a mares.
La culpa es mia. Nada más que mia.
A lo mejor tenga que pensar un poco y darme cuenta de que no es para mí, que no nací para esto, que me encanta pero tal vez no tenga condiciones. Y nada más, sin vueltas. Aceptarlo.
Nunca pensé que iba a llegar este momento.. el momento de tener que replantearme lo único que creí que era seguro y para siempre en mi vida.
Este año no deja de sorprenderme, pero la angustia ya pasó y ahora solo pienso que crisis es oportunidad, que las cosas pasan por algo y que si tengo que retirarme por un tiempo seguramente es para algo mejor.
Que locura.
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