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Sé que estoy en el medio de ningún lugar

viernes, 13 de diciembre de 2013

nuestras vibraciones se complementan

Las personas pueden/podemos parecer mucho más peligrosas a las 6 de la mañana.
Con los ojos hinchados, la almohada pegada a las mejillas y el pelo revuelto. Con las manos torpes, con las piernas rígidas, con la sensación de mal aliento y el bostezo a flor de piel.
Es duro. Y ya pasó. 
Viernes trece de diciembre y el último que madrugo hasta nuevo aviso.
 Independientemente de la nota que reciba el martes (aunque tengo un buen presentimiento), empezaron mis vacaciones.
Estoy TAN TAN TAN orgullosa de mi. Nadie me tenía fe, debo confesar que ni yo misma confiaba en mi, pero acá estoy, vivita y coleando después de un año de colectivos, tráfico, y subtes con frio, calor, lluvia o sol. Después de un año muy estresante pero que me dejó grandes alegrías. Un año en el que descubrí que ir a la facultad no es tan malo y que ese edificio no se merece mi odio.
Tengo muchos motivos para brindar el 31 a las 12. Soy una persona un poquito más adulta, un poquito más madura, pero sin perder la inocencia ni la frescura que me auto-enamora.
Viernes y sábado de trabajo, pero en este momento no puedo elegir. Necesito plata si quiero irme de vacaciones, necesito plata si quiero ponerme un vestido rojo para las fiestas, necesito plata si quiero juntarme a tomar una cerveza con mis amigos, necesito plata si le quiero regalar un chocolate a mi hermano. 
Necesito plata para todo y lo más triste es que no tengo.
Por suerte es un esfuerzo a corto plazo, el 2014 trae dinero, salud y mucho amor. Lo siento recorriendome el esqueleto, en cada hueso de mi columna vertebral, en cada poro de mi piel oxidada por el sol, en cada escama de mis uñas débiles.

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