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Sé que estoy en el medio de ningún lugar

domingo, 21 de julio de 2013

pain

No quiero bañarme, no quiero comer, no me quiero sacar el pijama.
Solamente quiero dormirme y despertarme mañana sin esta angustia que me está abriendo al medio.
Estuve todo el día tratando de evitar venir a la compu porque sabía cual iba a ser el resultado de ese plan. Y bueno, llego el momento. No lo pude persuadir más y acá estoy, llorando a mares, con los ojos inyectados en sangre de la presión que hacen mis parpados para que caigan los chorros de lágrimas. Son chorros, literalmente. No importa, lo necesito. Lo necesito desde ayer o desde hace mucho más. Desde hace muchos años más.Todo llega y espero que este sea el duelo definitivo. Soy tan cabeza dura que necesito golpearme contra la pared para caer en cuenta de que estoy yendo por el camino equivocado. La verdad es que no estoy yendo por ningún camino en particular. No hay ninguno que cumpla todas mis expectativas pero si hay algunos que me provocan más deseos que otros.
Tengo la psiquis destrozada, son suficientes golpes por lo que va de mi vida. Suficientes. Y lo peor es que nadie puede entenderme, pero al fin y al cabo puedo entender eso. A nadie le pasó lo que me pasa a mi y no quiero que le pase ni a mi peor enemigo... enemiga mejor dicho.
Se supone que todo este dolor tiene un fin, que me va a servir de algo. Y si al final no tiene ninguna utilidad no me interesa, yo solo quiero que esta herida cierre. Es que soy una caprichosa. Me hubiera ahorrado muchos disgustos si entendiera las indirectas desde el principio, pero como es común en mi dejo todo para último momento y eso no siempre me funciona.
Hay cosas que no puedo escribir acá ni decirles a mis amigas. Hay cosas que nisiquiera puedo expresar escribiendolas en una hoja para mi. Que nisiquiera me atrevo a escribir por que me da miedo, miedo del impacto que pueda generar en mi pobre mente abatidisima. Y mi corazón inundado de rasguños.
Una no puede tener poder sobre las decisiones de otros. Solo se puede aceptar, con mucha pena en el alma y con una infinidad de sentimientos encontrados. De bronca, pero sobre todo de impotencia. Impotencia porque las cosas no son como quiero que sean, porque lo que sucede en mi cerebro no es la vida real y porque la mayoria de las veces hay que conformarse porque los cuentos de hadas son solo cuentos. En la vida real hay pocos finales felices y perdon si al que está leyendo esto le hago el domingo un poco más deprimente de lo que es. Estoy sumergida en el desconsuelo y puedo asegurar que es muy desesperanzador y super desesperante saber que no hay nada que puedas hacer para aliviar la tristeza.
No quiero seguir escribiendo, cada letra es un puñal y ya tengo demasiados cortes.
Mucho más profundos de lo que el mundo se imagina.



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