No le encuentro un significado concreto a esta letra. No le encuentro ningún sentido a las oraciones, no asocio nada que tenga que ver con mi vida. Más bien la leo como palabras sueltas.
y mejor que así sea. No quiero hablar de nada ni de nadie con esta canción.
Solamente me atrapó lo bien que está llevada. No entiendo lo que quiere decir.. pero me llega.
Esas cosas que a una solo le pasan con las canciones. No me gusta hablar de música en general, si no de canciones en particular. Me gusta usar la palabra "canciones". Me parece más exacta.
No tengo tanta sensibilidad respecto a esto. Dificilmente me llegan solo las melodías.
Una melodía sin una letra no es clara para mí. No es lo mismo, no expresa el sentimiento en su totalidad.
Seguramente pensarán que no entiendo nada... probablemente sea así o es mucho más probable que todavía no haya desarrollado mi... (estoy tratando de buscar un sinonimo para sensibilidad pero no lo encuentro).
Creo que necesito poner todo en palabras. En determinadas situaciones preciso de palabras escritas y en otras tantas de palabras habladas. Siempre me dieron más resultado las palabras que leo, las que interpreto como a mi se me ocurre. Y me gusta que los demás tengan la posibilidad de entender lo que tengan ganas cuando me leen.
Ya lo dije en otra oportunidad: las palabras escritas tienen otro aroma y otro color. Por eso no es lo mismo ver una película que leer un libro.
Lo que está escrito te deja soñar.. usar la imaginación hasta con el más minimo detalle. ¿Y qué mejor que eso? Que las cosas sean como uno quiere que sean y no solamente como son.
Cuando escribo me gusta escuchar este tipo de canciones, de las que no entiendo la letra. Así no me distraigo porque si no estoy concentrada en una sola cosa a la vez, vuelo. Vuelo en la canción, en lo que estoy relatando, en lo que me imagino. Vuelo, todo el día vuelo. No se cuando va a ser el día que baje a la tierra y vea que no es tan malo lo que pasa acá abajo. Es que sobre el piso las cosas no son como yo quiero que sean. En mi mente es todo mucho mejor. Pasa lo que yo quiero que pase y nada más que eso.
Me gusta releer mis textos. Una y otra vez y corregir y corregir hasta creer que quedó perfecto.
Después lo vuelvo a leer una vez más y siempre le encuentro algo para arreglar. Pero ya es tarde. No voy a estar cambiando todo, por algo lo volqué así la primera vez.
Mi cerebro es un mundo eterno de sueños y deseos.. algunos cumplidos, otros frustrados. Acá afuera vivo a los golpes, chocandome contra paredes de los más duros materiales. En mi cabeza está todo como en una cajita de cristal. Nadie puede entrar ahi, es en el único lugar en donde me siento protegida.
En el único donde tengo privacidad y puedo elegir lo que cuento y lo que no.
Lo que es mío y lo que puedo compartir con el resto. Ahi yo elijo lo que quiero hacer y no lo que tengo que hacer.
Plasmando esto y releyendome me siento una nena de 8 años. Pero creo que eso es lo que más me gusta de mi persona, que soy las dos caras de una misma moneda.
Soy la pendeja más fuerte del mundo, y soy la más debil al mismo tiempo.
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