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Sé que estoy en el medio de ningún lugar

viernes, 11 de enero de 2013

freedom

Que bueno es invertir mi plata en esto.
Estoy tomando buenas decisiones. Me estoy haciendo bien.
Son 3 horas y media de distención. 7 horas por semana en las que me olvido de mis mambos.
Auch, no quise usar esa palabra. Salí y sentí la libertad y la soledad recorrer cada infimo milimetro de mi cuerpo; cada gota de mi sangre, cada centímetro de mis huesos.
Es viernes a la noche y no puedo salir, pero tampoco tengo ganas. Estoy cansada, me laten los pies de estar parada todo el día.
Sarna con gusto no pica.
Estoy sola en mi casa y hacía mucho que no me pasaba.
Me cociné milanesas, bien finitas y con mucho limón como a mi me gustan. Prendí el hornillo con la escencia de coco y siento como se va inundando la casa de ese olor riquisimo... que me hace acordar a tantas cosas lindas. Dejé la ventana abierta de par en par de mi habitación para que entre todo el aire que sea posible.
Hice mi cama- porque no soporto dormir con la cama desarmada-, la llené de perfume y puse una almohada sobre la otra para leer. Creo que si llegué a las 5 hojas fué mucho. Me encanta ese libro, me falta poco para terminarlo pero hoy se me nubla demasiado la vista sin los lentes y me incomodan tanto cuando estoy acostada que prefiero no leer.
Mañana me tengo que levantar temprano para ir a trabajar. Odio laburar los sábados, nunca me voy a acostumbrar. Además necesito una hora para despertarme completamente, no es sano estar hablando con gente cuando hace poco más de 15 minutos que abriste los ojos.
Me olvidé que había sacado un pote de helado del freezer, mejor voy a guardarlo antes de que termine de derretirse.

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