Está bien, no me quiero ir a dormir porque tengo miedo de pensar. DE PENSAR.
No quiero maquinarme, y no es que esté mal eh. Todo lo contrario, pasé una más de esas noches hermosas a las que me tienen acostumbrada mis AMIGAS, y resalto esa palabra porque no puedo parar de mirarlas y pensar en que son el único lugar en donde encajo perfectamente.
En ningún lado, pura y exclusivamente ahí. Me alivian, me sanan.
No me siento cómoda con otra gente, no puedo integrarme ni adaptarme a otras personas.
Y no me preocupa, no necesito más que eso.
Mañana viernes, que ganas me da de levantarme.
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