Definitivamente se produjo un cambio en mí en el último tiempo.
No sé cuándo fue exactamente, pero ahí está, avisándome que no me parezco casi en nada a la anterior.
Cuando digo “la anterior” me refiero a la que empezó a escribir este blog envuelta en una seguidilla de relaciones frustradas, con los lagrimales oxidados de tanto llorar y sin pegar una en materia de amor.
La que eligió el título del blog más bien viéndolo como una maldición de la que no podía escapar, y que hoy volvería a elegirlo pero como una manifestación de un estado en el que me encuentro extrañamente a gusto. Para poder estar bien, no basta sólo con quejarse.Uno también debe procurarse estar mejor, y parece que eso fue lo que hice en este tiempo.
Podemos darle vuelta al asunto mil veces, pero siempre llegamos al mismo resultado.
El amor no es matemático, es cierto, y si bien no se puede generalizar, hay ciertas reglas que no deberían cuestionarse.
¿Por que ese toque de dramatismo, que parece ser esencial?.
Esa bendita necesidad de que el otro cambie, de que el otro diga lo que no dijo hasta el momento, ni en diez años, ni en ocho meses, y que tal vez no diga nunca.
Me pregunto si el amor, el verdadero, el que perdura, el que crea, comparte, respeta, tolera y confía, no debería fluir de una manera mucho menos perjudicial para la salud...
Si uno tiene hambre come.
Si uno quiere fumar y no tiene cigarrillos, sale al kiosco a comprar aunque llueva.
Si uno quiere mandar un msj de texto, lo manda. Aunque no tenga crèdito, siempre hay alguien que te puede prestar.
No es tan difícil, o al menos, no debería serlo.
El que quiere llamar…llama.
El que quiere decir…dice.
El que quiere volver a vernos…dice “quiero volver a verte”.
El que tiene interés…lo demuestra.
Basta de usar justificativos como:
. No tuvo tiempo.
. Está ocupado, pobre.
. Recién pasó una semana.
. Tal vez le da verguenza.
. Tiene miedo de que lo rechaze.
Si pudo comer, ir al baño y fumarse un pucho, pudo mandar un mensaje o un mail, o firmarte el facebook o agarrar el teléfono.
Dejémonos de conformarnos con medias tintas, medias frases, medias palabras, medias relaciones…que de todas las mitades emparchadas, nunca podrá salir un entero que valga la pena.
Mi nueva frase de cabecera es: “Si no estás dispuesto a morir de amor, ni te molestes. No me conformo con menos”
Para menos, ya tuve durante bastante tiempo.
Para más, me tengo a mí.
Si es para mejor, entonces que venga…
Por supuesto, que uno puede flaquear.Por eso lo escribo, para tenerlo siempre a mano, en caso de emergencia
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